Los días 7 y 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Club Deportivo Running Mothers presenta en Las Rozas el III Ciclo de Jornadas de Deporte y Bienestar Femenino, un espacio de reflexión sobre salud, rendimiento y liderazgo en el deporte. Entre sus ponentes estarán dos referentes históricos del atletismo de élite: Alessandra Aguilar, la mejor maratoniana española de todos los tiempos, y Carlota Castrejana, la primera española en participar en los Juegos Olímpicos en dos disciplinas distintas: baloncesto y triple salto. Entre ambas suman siete Juegos Olímpicos y un Campeonato del Mundo. Juntas, sus carreras son el contrapunto a dos trayectorias de élite que ofrecen enseñanzas valiosas más allá del deporte.
Tanto Carlota como Alessandra han consolidado una voz potente que sigue influyendo en la sociedad: Carlota como CEO de la Real Federación Española de Atletismo y Alessandra aportando sus valores de atleta como educadora. Ahora el Club Deportivo femenino Running Mothers las reunirá en el polideportivo de Navalcarbón. En esta entrevista, ambas exploran temas relacionados con el deporte y salud femenina, poniendo de manifiesto la representación, la salud y los triunfos.
¿De qué hablarán en las Jornadas de Bienestar y Deporte Femenino?
Alessandra: De mi experiencia como atleta y ahora como madre y profesora. El mensaje que quiero transmitir es que el deporte es vida, es salud. Te ayuda a conocerte y superarte. Para mí es clave no centrarnos solo en mejorar, sino disfrutar del proceso y de todo lo que nos aporta.
Carlota: Hablaré de en qué momento estamos en el deporte femenino a nivel de cifras. Las posiciones que hay y el despegue definitivo de la mujer en el deporte. Soy muy optimista, veo de dónde venimos, pero prefiero hablar de dónde estamos y a dónde vamos.

Carlota, ¿quiénes han sido tus referentes en el deporte?
Las pioneras. Por ejemplo, Arantxa Sánchez Vicario cuando empezó a ganar, que fue como una revolución, pero también pienso en muchas de mis amigas en el mundo del periodismo como María Escario o Paloma del Río porque abrieron mundos nuevos por descubrir en ámbitos totalmente masculinizados.
También me llaman la atención las deportistas como Eileen Gu, la esquiadora acrobática china, que es excepcional, y que además es capaz de generar negocio, lanzar mensajes de superación y éxito y entender las tendencias… Me fijo también en hombres como Rafa Nadal, cuyos mensajes llegan a cualquier confín del mundo.
Incluyes a periodistas y has hablado antes de la importancia del lenguaje y la representación en los medios de comunicación…
Eso lo he aprendido de ellas. Una frase que digo a menudo es: «Las mujeres ganan, pero no mandan.» Es una frase de la periodista María Escario. Estamos ganando en todas las especialidades, pero no estamos tomando decisiones.
Ya tenemos presidentas en el Comité Olímpico Internacional y en la Federación de Baloncesto y otras federaciones. También mujeres en áreas de toma de decisiones de clubes deportivos. Yo misma soy CEO en la Real Federación Española de Atletismo. Sin embargo, la visibilidad y cómo comunicamos es importante. Si ves una foto de la presentación del evento y solo ves hombres, cuando haces una mesa redonda y solo pones a hombres… El deporte será más rico cuando las mujeres se conviertan en el 50% del talento.
Alessandra, ¿lo tienen más difícil las mujeres para obtener visibilidad a pesar de ganar?
Vivimos en un mundo de hombres. Al día siguiente de ganar el Cross Internacional de Llodio en 2010, el titular no era que yo había ganado, sino la participación del primer español en meta en la categoría masculina. Era porque competía frente a los africanos. Yo gané a mis rivales africanas, pero a ellas tampoco se las consideró como a sus equivalentes femeninas.
«Para mí es clave no centrarnos sólo en mejorar, sino disfrutar del proceso y de todo lo que nos aporta»

Alessandra, describe un momento especial en tu carrera. Algunas competiciones olímpicas se celebran fuera del estadio, pero solo la maratón tiene el propio estadio como la meta. Debe ser una meta muy escénica…
Sí, es muy escénico ver que te aproximas al estadio y verlo lleno. Además, ves cómo lo vive cada cultura en la calle. En los Juegos de Londres salimos desde el Palacio de Buckingham que fue también la meta. No entramos en el estadio, pero la multitud y la emoción lo suplieron.
Además, mis tres JJ.OO. en Pekín, Londres y Río, son momentos que irán siempre conmigo. Cada ceremonia de inauguración al entrar en el estadio todos juntos y ver encenderse el pebetero. También el Campeonato del Mundo de Moscú 2013, cuando quedé 5ª. Nunca olvidaré esos últimos 300 m en el estadio, llorando de emoción por la recompensa a tantos años de trabajo.
Carlota, ¿cuál consideras que es para ti el momento clave tu carrera?
Cuando fui campeona de triple salto en el Campeonato Europeo de Birmingham 2008. Ahí, logré también el récord de salto en España. Hubo portadas, pero el día anterior fue el momento clave. En la calificación de triple tienes solo tres saltos para hacer tu marca. Eso decide si pasas a la final o te eliminan. Yo llegaba en forma, pero había hecho saltos muy malos. Además, solo pasaban ocho a la final. Me dije: «¿En qué lío te he metido? Es ahora o nunca.» Y me sonreí. Puede verse ese gesto en los vídeos del evento.
Para el mundo exterior, el momento clave de una deportista puede ser el oro, el podio o el himno. Para mí, en cambio el momento clave es cuando fuiste capaz de dar la vuelta a la situación y creer en ti misma. Ese día, cuando salí de la pista, me dije: «mañana voy a ganar.» Simplemente fue como estar sola en ese momento. Tenía apoyo en la grada y a mi familia, pero ese momento es tuyo.
«Las mujeres estamos ganando, pero todavía no tomamos las decisiones.»

Alessandra, hasta los años 80 no se aceptó la maratón femenina en los Juegos Olímpicos. También es muy famosa la historia de Kathrin Switzer que, en 1968, se apuntó a la maratón de Boston con nombre neutro para que les dieran el dorsal y tuvo que ser protegida durante la carrera…
Así es. Consideraban que no íbamos a poder aguantar. Poco a poco se han ido incorporando todas las especialidades en atletismo. La prueba femenina de 3.000 metros de obstáculos es relativamente reciente. Durante años hubo una gran desigualdad en las Olimpiadas porque consideraban que las mujeres no eran aptas para el lanzamiento de martillo, para saltar vallas o para correr largas distancias.
En realidad, está comprobado que genéticamente estamos incluso mejor preparadas debido a cómo se tira de grasas, y nuestra constitución genética y sistema hormonal. De hecho, la evolución que ha habido en las mujeres en cuestión de marcas ha sido más rápida que las de hombres y se están acortando los tiempos cada vez más.
Sin embargo, dices que hay que prestar atención a la salud hormonal: la menstruación y cómo afecta al rendimiento.
Sí, por ejemplo, en el Campeonato del Mundo de Moscú en 2013 me bajó la regla un día y medio antes y quedé quinta. No sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo cuando lo llevas tan al límite. Nosotras intentábamos por todos los medios que no tocara en la gran competición. Lo intentábamos con fisioterapia. Está comprobado que si te daban masajes en la zona podían llegar a adelantarla. A veces funcionaba, otras, aliviaba. Incluso en los entrenamientos le decía al entrenador: «Me bajó ayer. No voy.» Ellos iban adaptando los entrenamientos.
Aparte, nuestro punto débil era el hierro y las anemias, que en ocasiones están causadas por nuestros ciclos. Había que controlarlo y cuando sentías mucha fatiga, aprendías a distinguir cuándo estaba relacionado con una bajada en la serie roja o era el sobreentreno.
Carlota, en los últimos años, el debate público ha puesto el foco en cómo la medicina y la investigación científica había tomado el cuerpo masculino como modelo de referencia. ¿Cómo ha afectado esto a la técnica, el entrenamiento y el rendimiento de las deportistas?
Es una reflexión que yo me he hecho muchas veces y nunca me habían preguntado. Hay una parte que se ha descuidado durante muchos años y es el estudio del cuerpo femenino: la adaptación del cuerpo femenino al alto rendimiento, el desarrollo de la niña en el deporte profesional, la fisiología de la mujer. Por fin, se investiga más que nunca.
La mujer en el deporte se ha adaptado como ha podido y donde la han dejado. Nuestros cambios hormonales o tipos de lesiones eran territorios desconocidos. Incluso los entrenadores se volvían locos al entrenarnos. Ahora los nuevos estudios van a revolucionar el deporte femenino. Así que, los temas importantes no son solo la visibilidad, o el tema económico, sino, por ejemplo, cómo acompañar a una deportista élite en su maternidad, qué estudios hay. ¿Cuándo puede entrenar? ¿Cómo es la vuelta?

Alessandra, ¿en tu carrera se han hecho conocidos varios problemas que has tenido de falta de apoyo cuando ya te consideraban una de las mejores?
Sí, me han pasado cosas. En 2011 quisimos batir el récord de España y hacerlo aquí, pero los organizadores me ofrecieron un contrato ridículo con la excusa de que por ser mujer no tenía la misma visibilidad. Les dije que, si no me valoraban, no corría. Volvimos a Rotterdam que nos apoyó. No batí el récord, pero hice uno de los mejores tiempos 2h 27 min. Después de eso, en 2013, quedé quinta en el Campeonato del Mundo de Moscú.
Probablemente, la desigualdad en la maratón es también cultural y eso es otro obstáculo más. Hay países en los que sí se valora al atleta independientemente del sexo o la categoría. La carrera de la mujer en Nueva York paraliza la ciudad, corta zonas céntricas como parte de la Sexta Avenida y Central Park y participan 30.000 mujeres.
Cuando en 2014, la maratón de Nueva York fue galardonada en España con el premio Príncipe de Asturias de los deportes, la organización del premio decidió invitar como representantes del atletismo español a maratonianos galardonados con el premio anteriormente como Martín Fiz y Alberto Juzdado. Quien recogía el galardón era la presidenta de la maratón de Nueva York, Mary Wittenberg que, al enterarse decidió invitarme a mí a los premios porque me consideraba la mejor maratoniana y vio injusto que no hubiera representación femenina.
«Se ha descuidado durante muchos años el estudio del cuerpo femenino: su adaptación al alto rendimiento, el desarrollo de la niña en el deporte profesional, la fisiología de la mujer»
Carlota, en tu caso, eres la única deportista española que ha participado en los Juegos Olímpicos en dos deportes diferentes. Además, empezaste con el salto de altura y luego el triple salto. Debes tener una gran capacidad de adaptación…
Yo dejo el baloncesto tras los Juegos Olímpicos de Barcelona, empiezo en atletismo y en dos años hago el récord de España. Así que me dijeron: «Carlota, para llegar a los próximos Juegos, tienes que saltar un centímetro más y llegar a 1,90.» Claro, todo el mundo estaba enfadado, los de baloncesto, porque lo había dejado; y los de atletismo, porque llegaba de repente. Me bloqueé y no fui capaz. Fue mi gran fracaso y me quedé sin los Juegos de Atlanta. En ese momento, se me quitó toda la ilusión por saltar alto. Así que me reciclé, en la especialidad en la que todo el mundo decía que sería buena, el triple salto, y conseguí los siguientes Juegos Olímpicos.
He hecho de todo. He estado en cuatro JJOO: Barcelona, Sídney, Atenas y Pekín, en dos disciplinas diferentes. También he ido a Tokio como jefa de equipo. Fue uno de los Juegos más espectaculares de la historia. Sin público y con mascarilla, en la burbuja de la Villa Olímpica de Tokio.

«La presidenta de la maratón de Nueva York decidió invitarme a los Premios Príncipe de Asturias porque me consideraba la mejor maratoniana y vio injusto que no hubiera representación femenina»
Alessandra, ¿qué perspectiva tienes de la presión y la salud mental en el deporte?
He conocido compañeras con amenorrea, la ausencia de la menstruación, por no alimentarse bien, y no solo por ser más rápidas o más ligeras, sino por cómo les queda la ropa de atletismo. Lo ocultaban a sus equipos por el tabú de hablar de la menstruación y por miedo a las críticas, con todos los riesgos que eso conlleva para la salud, incluida la osteoporosis. Algunas de esas mujeres no se recuperaron.
¿Hubiera sido más fácil con una mujer entrenadora?
He tenido entrenadores muy buenos y muy malos. De todo se aprende, pero especialmente como los últimos de mi carrera, me he sentido muy comprendida. Por ejemplo, yo podía hablar con Manolo Martínez abiertamente de todo. Además, confiaba en mí, más que yo misma. Acababa creyéndomelo de tanto que me lo decía. No sé si podía llegar a entenderme como una mujer me hubiera entendido. Al no tener la experiencia, nunca lo sabré.
Y con respecto a la presión, Carlota. Hay un contrapunto reciente que resulta llamativo. El nadador Michael Phelps fue reconocido como un referente desde el momento en que visibilizó la depresión tras su retirada. Sin embargo, Simone Biles fue inicialmente cuestionada por apartarse de la competición en pleno desarrollo de los Juegos, pese a alegar motivos de salud mental…
Yo creo que se genera mucho ruido alrededor de la noticia, pero si vemos el hilo conductor, al final son deportistas que le dan la vuelta a la tortilla. No solo en la competición, sino a nivel de audiencias, porque hoy en día el público no sigue solo los éxitos, sigue las narrativas. Y ahí la mujer tiene una ventaja clara: transmite muy bien su historia. Ha encontrado una conexión diferencial con el público a través de una narrativa que termina en éxito, ganando, y que termina en fuerza, igual.