Una nueva iniciativa nacida en Las Rozas busca que los niños y adolescentes hagan un uso más responsable de smartphones y redes sociales. La propuesta, denominada el ‘Pacto de las Familias’, invita a acordar de una forma voluntaria edades mínimas para que los menores puedan disponer de un móvil o empezar a usar las redes sociales. Este compromiso, recomienda que los niños tengan acceso a un teléfono sin conexión a internet a partir de los 14 años, y que puedan incorporarse a las redes sociales a los 16, aunque cada familia, ya que no es una norma, puede adaptar estas recomendaciones a su propia realidad.
No tiene carácter legal, sino que se basa en la cooperación y el compromiso colectivo de los padres y madres, quienes también acuerdan normas y límites comunes para el uso de estos dispositivos. El objetivo es fomentar un consumo más racional y seguro de la tecnología, reduciendo la presión social y los riesgos que conlleva un acceso prematuro a Internet, evitando que los niños se sientan “los únicos sin móvil” entre sus compañeros.
En juego, el futuro de nuestra sociedad
Para conocer cómo se está implementando el Pacto de las Familias y qué impacto se espera en la vida diaria de los menores, Las Rozas es Noticia ha hablado con Gloria Fernández, concejal de Educación y Cultura, que nos ha explicado los objetivos y el funcionamiento de esta iniciativa.
Según Fernández, desde el Ayuntamiento se busca coordinar y fomentar un compromiso social entre las familias, evitando que la presión de ser “el único niño sin móvil” condicione la decisión de entregar un teléfono a los menores. La medida se lanzó primero con las AMPAS y se ha ido extendiendo a clubes deportivos, escuelas municipales y comercios locales, creando una red de seguridad que permite a los jóvenes disfrutar del ocio sin depender del móvil, con espacios donde pueden pedir ayuda si lo necesitan, como los comercios. Muchos de ellos se han adherido para facilitar la posibilidad de realizar una llamada en caso de necesidad. Algo con lo que también cuentan en los edificios municipales.
Cambiar hábitos, generar conciencia y crear un entorno seguro
La concejal ha destacado que el pacto forma parte del trabajo en el Plan de Salud Mental, iniciado hace dos años, para concienciar sobre los riesgos del uso prematuro de pantallas y redes sociales, así como de la exposición a contenidos inapropiados. “La respuesta de las familias ha sido muy positiva: en solo dos días se inscribieron 270 participantes, reflejando que existe interés por retrasar el uso de smartphones y proteger la salud mental de los niños y adolescentes”. Fernández subraya que “el objetivo es cambiar hábitos, generar conciencia y crear un entorno seguro, con la esperanza de que la iniciativa sirva de modelo para otros municipios”. De hecho, ya han recibido llamadas de otros ayuntamientos con la intención de replicar una medida que se considera más que necesaria.
“Quiero animar a que la gente dé un paso adelante y tome iniciativas, porque al final nos estamos jugando mucho. La vida de nuestros hijos y de nuestros adolescentes está en peligro porque hay mucho deterioro de la salud mental y son el futuro de nuestra sociedad”, concluye Fernández.

La evolución del Plan de Salud Mental de Las Rozas
El “Pacto de las Familias” forma parte del Plan de Salud Mental de Las Rozas, que desde hace dos años trabaja para concienciar sobre los riesgos del uso prematuro de pantallas y redes sociales, en un marco de 10 programas específicos y 192 acciones. Según la concejal, la exposición temprana a contenidos inapropiados, incluida la pornografía desde edades tan tempranas como los 8 años, hace necesario un control responsable del acceso a la tecnología.
Fernández explica que, en un principio, las pantallas estaban muy presentes en el ámbito educativo, pero poco a poco se ha ido reconociendo que su uso excesivo no siempre es beneficioso para los niños. Ya en noviembre, fueron los propios padres quienes solicitaron medidas para retrasar la entrega de smartphones a sus hijos, conscientes de los riesgos para su desarrollo y salud mental.

Los colegios se suman al Pacto de las Familias
El Colegio Carmen Conde, entre otros, se ha sumado al pacto. Según su directora, Charo Torcal, “los alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO mantienen sus móviles guardados en fundas imantadas durante toda la jornada escolar, y solo pueden desimantarlos en espacios concretos al finalizar las clases”. “La medida ha sido bien recibida por padres y alumnos”, nos explica, “que reconocen los beneficios de estos tiempos de descanso digital, especialmente para evitar fotos, vídeos o comentarios inapropiados entre compañeros”.
Torcal ha destacado a Las Rozas es Noticia que las redes sociales amplían conflictos entre los menores y pueden generar diferencias dentro del grupo, por lo que “retrasar su acceso resulta clave para su bienestar. Además, el centro ha propuesto al Ayuntamiento un servicio de ayuda psicológica, que ya funciona desde hace un año y permite derivar casos que no pueden gestionarse dentro del colegio”.
La directora subraya que el Pacto de las Familias está empezando a calar entre los estudiantes: “Ahora hay más alumnos de la ESO sin móvil que hace tres años, y lo interesante es que sean muchos y que no haya excepciones”. Además, se han creado puntos de encuentro para jóvenes en zonas libres de móviles, facilitando la socialización sin depender del teléfono. Con estas medidas, el colegio refuerza su papel en la prevención de riesgos digitales y en la promoción de hábitos saludables entre los menores.
Las AMPAS , uno de los motores de la divulgación y sensibilización
Desde el AMPA del Colegio Fernando de los Ríos, Cristina Olmos explica que el Pacto de las Familias se está enfocando a través de un grupo de trabajo centrado en divulgar y sensibilizar, con el objetivo de llegar “familia a familia” y lograr que los menores reciban su primer móvil más tarde, mientras los hermanos mayores reducen su uso. Según Olmos, la iniciativa ha tenido “una acogida buenísima” y prácticamente todos los socios del AMPA se han unido al grupo de trabajo, colaborando también con el colegio en la tarea de divulgación y sensibilización.
La directora del AMPA subraya la importancia de esta labor conjunta para la salud mental de los hijos: “Hay información suficiente para poder confirmar que las pantallas y redes sociales no hacen ningún bien. Desde trastornos de atención a otros más complejos de salud mental, depresiones, ansiedad, intentos de suicidio… madre mía, se te pone la piel de gallina. Se están formando y asusta muchísimo todo lo que pueden provocar estos dispositivos”.
Respecto a la edad adecuada para entrar en redes sociales, Olmos reconoce la dificultad de establecer un límite exacto: “A nivel neurológico, el cerebro no está suficientemente maduro. La presión de grupo, la necesidad de pertenencia… todo esto es muy complicado. La edad ideal te diría que ninguna… quizá a los 16, sí, que tienen ya una mayor capacidad y un poquito de entendimiento para poder analizar y ser más conscientes de las consecuencias que puede tener el uso del móvil”. Afirma incluso lo perjudicial que pueden resultar para los adultos. Finalmente, enfatiza que el Pacto no debe quedarse en carteles o normas, “la idea es que la gente actúe, que lo promueva y lo haga también dentro de sus casas”.

La perspectiva de los padres: retrasar no es castigar
Para muchos padres y madres de Las Rozas, el Pacto de las Familias representa una herramienta clave para abordar los riesgos del uso temprano de smartphones y redes sociales. Cristina Pera, madre de un alumno de 6º de Primaria y maestra de Primaria, confirma que el principal problema no es solo la tecnología, sino la presión social que sienten los niños al ver que “todos los demás” ya tienen móvil o redes. Según señala, esa sensación de quedarse fuera puede generar conflictos familiares e incluso aislamiento.
Desde su experiencia, considera que los menores no necesitan un smartphone con acceso libre a internet antes de los 14 años. Para comunicación básica, alternativas como un teléfono sin conexión funcionan perfectamente: “Uno de mis hijos usa un clásico Nokia grande y verde cuando sale solo de casa. No tiene Internet, pero cumple perfectamente su función: poder llamar si lo necesita”.
En cuanto a las redes sociales, opina que “su acceso debería retrasarse hasta los 14-16 años, porque la preadolescencia y adolescencia son etapas vulnerables, donde la comparación, la presión de grupo y la búsqueda de validación se amplifican con las plataformas digitales”. También subraya que “un móvil implica una responsabilidad que muchos niños aún no pueden asumir”, y confirma una vez más que “el uso de estas herramientas sin supervisión puede generar conflictos que antes quedaban en el entorno escolar y ahora se prolongan fuera del horario de las clases”.
Finalmente, defiende que “retrasar no es castigar, es dar tiempo a madurar. Primero necesitan tener una base sólida: autoestima, habilidades sociales cara a cara, pensamiento crítico y capacidad de concentración”.