El escritor roceño Enrique Brossa presenta Al filo de los días, filosofía del instante cotidiano, una obra que transforma escenas aparentemente sencillas en reflexiones profundas sobre el tiempo, la memoria y la identidad. A través de pequeños relatos cargados de ironía y lucidez, el autor invita a mirar la vida diaria con una nueva perspectiva, donde cada instante puede encerrar una revelación.
Con una trayectoria previa en el ámbito empresarial, Brossa decidió dar un giro a su vida para dedicarse plenamente a la escritura y a la formación literaria. Actualmente dirige talleres de narrativa en los que acompaña a autores en el desarrollo de sus historias, una experiencia que también nutre su propia obra, marcada por la observación atenta de lo cotidiano y la búsqueda de sentido en los pequeños detalles.
Al filo de los días parte de una idea muy sugerente: muchas veces comprendemos lo que hemos vivido unos segundos después de que haya ocurrido. ¿Cuándo se dio cuenta de que esos pequeños instantes de comprensión tardía podían convertirse en material literario?
Más que convertirse en material literario, primero uno se da cuenta de que son los que de alguna manera marcan tu vida. Es inevitable que si tú escribes, lo hagas sobre ellos, porque el resto puede parecer a veces bastante irrelevante.
«La vida son instantes y el resto es relleno»
En el libro transforma escenas aparentemente insignificantes en reflexiones sobre el tiempo, la memoria o la identidad. ¿Qué tiene lo cotidiano que lo convierte en una fuente tan poderosa para la literatura y el pensamiento?
Aparte de que se ha dado en resumir a veces este libro poniendo énfasis en lo cotidiano, ofrece un par de pequeños relatos sobre psicópatas, hay uno sobre un caníbal, un viaje por el espacio en monovolumen y cosas así… Es cierto que al final todo eso está inspirado en lo cotidiano. Es decir, que elevamos al extremo una circunstancia que, de hecho, es una circunstancia normal, como salir de viaje con tu familia.
Luego en realidad te das cuenta de que ese viajecito que has hecho dominguero con tus hijos es absolutamente importante y un recuerdo gratísimo. Esto es importante para la vida, la vida son instantes y el resto relleno.

Si tuviera que dejar a los lectores con una idea central después de leer Al filo de los días, ¿qué cree que deberían empezar a mirar de otra manera en su vida cotidiana?
Tienen que valorarla, valorar la vida, que es muy breve, a pesar de que somos una generación con una esperanza de vida cada vez más larga y además con un nivel de salud impresionante. No se trata solo de agarrarla con respecto al reloj, sobre todo se trata de intensificarla y darle significado. Eso es muy importante.
En esta época la gente va de un lado a otro sin ningún aparente sentido. Si tuviera que decir algo le diría que buscase esos momentos con significado y que fueran muy fieles a ellos.
«El sarcasmo te permite reconocer la realidad a la cara y al mismo tiempo no dejarte amedrentar por ella»
¿Cree que la literatura puede ayudarnos a recuperar una mirada más atenta hacia lo que nos sucede cada día?
Sin duda. Como dirían en la televisión, me alegro de que me haga esa pregunta. Es fundamental, la cultura es lo que nos permite ganar en libertad y conciencia. Especialmente, no genera una enorme cantidad de experiencias. Para una persona que escribe, las vidas que vive en la imaginación superan con creces la importancia de la vida que vive en el día a día. Esa es la importancia de los instantes con sentido. En cambio, cuando imaginas o cuando lees, lo que ocurre es que estás generando vidas que tienen un sentido. Eso es básicamente una novela.

En sus textos aparece con frecuencia el humor como una forma de lucidez. ¿Por qué cree que puede ser una herramienta eficaz para comprender la vida?
El humor es una actitud para afrontar la vida, una manera de hacer las cosas llevaderas. El sarcasmo te permite, por un lado, reconocer la realidad a la cara, pero al mismo tiempo no dejarte amedrentar por ella. Entonces, sí, el humor es algo que yo al principio no lo tenía como algo presuntamente importante pero poco a poco se abrió camino en mi manera de escribir.
«Lo que yo valoro es poder pulir tu propio talento, disfrutar de la creatividad. Eso no tiene precio»
Ha tenido una larga trayectoria en el mundo empresarial antes de dedicarse plenamente a la escritura. ¿Cómo influyó ese cambio vital en su manera de mirar la realidad y en su forma de escribir?
Empecé a escribir ya durante la carrera y un día me vi abriendo el carrito de los niños en el maletero del coche. Y todas esas cosas que sonaban a veleidades, a cosas poco realistas porque no generaban dinero, quedaron pospuestas durante muchos años. Cuando fui cumpliendo años me di cuenta de que jamás dejé de sentirme escritor y seguía teniendo un deseo de escribir que era lo que yo valoraba. Me iba bien, tenía puestos de dirección en algunas empresas con despachos obscenamente grandes y cosas así… Pero no valoraba aquello, no lo hacía. Tenía la sensación de que le estaba quitando el puesto a otro que se quedaba mirando y pensando ojalá yo estuviera donde este. Yo valoraba mucho más poder pulir tu propio talento, disfrutar de la creatividad… Eso no tiene precio.
Así que con el paso del tiempo, me dije, no sé si mañana van a empezar los achaques y no voy a poder escribir. A partir de ese día, ya siendo mis hijos hombres y mujeres hechos y derechos, me concedí el ser un poquito egoísta por una vez y hacer aquello que yo valoro. No me cabe duda de que haya hecho falta en las empresas, también sé que es totalmente prescindible leer un libro u otro, pero es lo que yo valoro por encima de todo. Lo que da sentido a mi vida y también a la vida de algunas personas que lo leen.
«Casi todas las personas tienen una historia que contar»
Además de escritor, dirige talleres de narrativa y acompaña a otros autores en su proceso creativo. ¿Qué ha aprendido sobre las historias —y sobre las personas— al trabajar con quienes quieren escribir?
He aprendido que casi todas las personas tienen algo que decir. Es algo que se va a hacer cada vez más frecuente, porque antes era tremendamente costoso publicar algo, pero ahora no lo es tanto. Puedes escribir mañana tu libro y verlo publicado. Es fácil que tengas algo que dejar a tus hijos por el motivo que sea y un libro habla por ti. Hablará por ti cuando ya no estés, cuando te hayas ido definitivamente.
Es tu memoria y tu manera de transmitir parte de tu experiencia, tus conclusiones… Creo que eso es lo fundamental. He aprendido también a respetar la estética y la manera de plantear las cosas de cada nuevo escritor. Es una gimnasia que considero muy sana y útil para mí, ponerme a escuchar y ser el primero que lo comprenda profundamente. Lo que quieren decir estos escritores antes de que yo les diga cómo lo tienen que hacer. Yo debo apoyarlos desde sus planteamientos, no desde los míos.
En su experiencia como formador, ¿cuál suele ser el principal obstáculo que encuentran quienes sienten la necesidad de escribir pero no saben por dónde empezar?
Hay una primera fase de miedo, incluso de timidez. La gente se pregunta si es capaz, si tiene suficiente cultura para hacerlo… Después también es malo asentarse en una situación en la que dices, “yo llego hasta aquí y ya no hago más”. Eso es precisamente algo que hay que combatir y hay que estimular para que la gente se dé cuenta de que siempre se puede aprender más. De hecho siempre se aprende y cada día se mejora.

¿Y qué tal está yendo el libro en cuanto a ventas y difusión?
La verdad es que estoy sorprendido porque no he hecho lo típico. No he hecho las cosas que sí hago para alumnos míos. He organizado presentaciones y hemos hecho verdaderos espectáculos para presentar sus libros y lo hemos pasado muy bien, por cierto. Me gusta mucho ayudarles y señalar ese momento de protagonismo personal que la gente tiene cuando publica su libro.
Yo por motivos de calendario, todavía no he tenido tiempo de hacer nada. Sin embargo, ya he superado lo que pensaba que más o menos podría vender en un primer momento. El libro está vendiendo por encima de las expectativas. Desde otro punto de vista, tampoco encuentro a nadie que reaccione mal, con indiferencia o en contra, sino que todas las críticas son muy positivas.
¿Y está trabajando en algún proyecto o novela nuevos?
Sí, estoy terminando una novela y tengo listos un libro de poemas y otro similar a Al filo de los días, también un compendio de textos cortos. Promete ser un año activo.