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Las Rozas de Madrid
/ 19 abril 2024

‘Socorros y Emergencias’: voluntariado de Cruz Roja en Las Rozas-Majadahonda

‘Socorros y Emergencias’: voluntariado de Cruz Roja en Las Rozas-Majadahonda

Cruz Roja tiene en la actividad de Socorros y Emergencias, una de las más conocidas por los ciudadanos. En la base de respuesta local de Majadahonda-Las Rozas trabajan como voluntarias 104 personas, divididas en dos proyectos: ‘transporte sanitario urgente’ y ‘servicios preventivos’.

Este servicio se encuentra en red con otras instituciones dentro de la Comunidad de Madrid, coordinado por el 112. En cada ambulancia del proyecto de transporte sanitario urgente va un equipo de dos técnicos en emergencias sanitarias y se ocupan de asistir al paciente hasta que le trasladan al hospital o hasta la llegada de un médico si es necesario.

Todos ellos donan generosamente su tiempo, en turnos de 8 horas los 365 días del año y están de guardia ante cualquier emergencia que pueda surgir. Todo funciona bajo la coordinación de Félix Sanz, referente de la base de respuesta local desde hace 8 años.

Momentos intensos durante la pandemia

Estos dos últimos años han sido de una intensidad tremenda debido a la pandemia. En 2020 se atendieron a más de 1.500 personas con más de 4.300 horas de dedicación. En 2021 se han atendido a 2.000 personas y se han realizado 5.100 horas de actividad voluntaria. Todo un reto al que se han enfrentado los voluntarios y voluntarias con decisión y generosidad.

Para que podáis conocer mejor lo que hacen y como son estos voluntarios y voluntarias, hemos hecho una selección de cuatro personas que, desde su experiencia, nos cuentan cómo ven su trabajo son: Héctor López, Vega Orozco, Félix Bonilla y Félix Sanz.

Son personas de larga tradición en el voluntariado y particularmente en emergencias. Suelen compaginar su labor de voluntariado con trabajo en áreas relacionadas, como Protección Civil, o emergencias en otras instituciones, públicas o privadas.

Su dedicación al voluntariado de emergencias es grande, en horario de mañana, tarde o/y noche. Durante la pandemia intensificaron esta dedicación, llegando en algunos casos a ser de 5 días a la semana.

Un trabajo que exige esfuerzo físico y una disposición especial

Una característica de este voluntariado es que, además de unas habilidades teóricas y prácticas, exige un esfuerzo físico importante y una disposición especial para estar en relación muy directa con las personas en momentos muy vulnerables. “Son situaciones de gran estrés, como cuando se produce una parada cardiorrespiratoria, cuando ves que el paciente se empieza a ir y tienes a su familia al lado. Aunque también proporciona experiencias muy gratificantes desde el punto de vista humano, donde recibes el agradecimiento de las personas, expresado a veces en un abrazo desde la camilla o la silla”. Señala Vega Orozco.

Ha habido momentos de estrés, con planteamientos de hasta aquí he llegado, dice Félix Bonilla, “pero mírame, aquí sigo desde hace 10 años”, ríe mientras lo relata.“La carga de trabajo no se puede planificar y tiene picos y valles. Al comienzo de la jornada de trabajo hacen una revisión total de la ambulancia y del equipo que llevan. A partir de ese momento están activos y a la espera.  Hay días que tienen hasta 9 avisos y eso es un no parar. Otros días son más tranquilos”.

“Durante la situación de pandemia que vivimos el trabajo fue muy intenso. Durante la primera ola les derivaban principalmente avisos normales y cotidianos, pues los casos de Covid-19 se destinaban a otros recursos, como a la UME. Fue a partir de la segunda ola cuando se empezó a contar más con su ayuda y todos los avisos que se empezaron a recibir fueron relacionados con casos Covid-19”, añade.

«No se paró ni un solo momento´´ nos cuentan. En esta etapa sí que hubo mucho miedo, pues la situación no acompañaba. Actuaron en todo momento con mucho cuidado y cautela, siguiendo todos los protocolos establecidos por el Ministerio de Sanidad.

Sentimiento de grupo y un esfuerzo máximo

En la base de respuesta local se desarrolló un sentimiento de grupo y todos dieron todo de sí, esforzándose al máximo para conseguir cubrir el mayor número de guardias. “La verdad es que fue bastante difícil para todos”, pero lo sacamos hacia adelante nos dice Félix Sanz, el referente de la base de respuesta local.

Sobre el ambiente en la base de respuesta local todos dicen que es de compañerismo y muy familiar y que la gente les recibe muy bien. Hablan de una experiencia muy positiva, con unos compañeros increíbles, que hacen que la labor en la base de respuesta local sea de la mejor manera.

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