Cuando la noche cae sobre Las Rozas y la mayoría de los vecinos se retira a descansar, las luces de la base del SAMER-PC permanecen encendidas. Las 24 horas del día, los 365 días del año, la tranquilidad sanitaria del municipio descansa sobre una plantilla compuesta por 32 profesionales altamente cualificados —dos médicos, cuatro enfermeros y un equipo de técnicos en emergencias sanitarias (TES)— que trabajan en estrecha coordinación con los voluntarios de la Agrupación de Protección Civil.
El engranaje operativo está diseñado para desafiar al reloj. Tras la recepción de una alerta —canalizada a través de la Policía Local, la central del SUMMA 112 o llamadas directas de los ciudadanos—, el equipo de guardia tarda apenas un minuto en activar sus sirenas e iniciar la marcha. En una ciudad de distancias reducidas y con una base estratégicamente ubicada, el tiempo de llegada al lugar de la incidencia oscila entre cuatro minutos y medio y cinco minutos, situando el tiempo total medio de respuesta en torno a los seis minutos.

Ficha técnica y operativa de la atención cotidiana
La estructura operativa del SAMER-PC se sustenta sobre una plantilla profesional fija integrada por 32 trabajadores, entre los que figuran dos médicos, cuatro enfermeros y 26 técnicos en transporte sanitario. El engranaje del servicio se organiza mediante guardias continuadas de 24 horas dentro de una jornada de 35 horas semanales, tras las cuales el personal disfruta de cuatro días de descanso posterior. Este diseño organizativo permite dar cobertura permanente y absorber un volumen cercano a los 4.000 avisos al año, orientados de manera prioritaria a atender accidentes de tráfico, caídas en la vía pública, atropellos y emergencias ciclistas.
En la cadena de asistencia, la agilidad resulta determinante: tras activarse la alarma, el equipo registra un tiempo de reacción inmediata de aproximadamente un minuto, logrando personarse en el punto del suceso en tan solo 4,5 a 5 minutos, lo que fija el tiempo global medio de respuesta en unos 6 minutos dentro del término municipal. La puerta de entrada a todo este dispositivo es el teléfono único de emergencias 112, cuya difusión entre la población se realiza pedagógicamente bajo la enunciación «uno, uno, dos». Esta estrategia facilita que incluso los niños pequeños, que todavía no han aprendido a contar hasta cien, puedan memorizar la secuencia de dígitos y solicitar auxilio en caso de requerirse.
La velocidad de respuesta no es un mero indicador cuantitativo; es un factor determinante para la supervivencia. Así lo subraya José Luis Franqueza, Jefe de Servicio del SAMER-PC: «En eventos graves que amenazan la vida, la relación entre la rapidez de respuesta y la supervivencia es directa y contundente. En una parada cardíaca, por cada diez minutos de retraso en la asistencia, la mortalidad aumenta un 10 %. Los minutos son vitales. Por eso la cadena de supervivencia necesita que el ciudadano alerte de inmediato y proporcione datos precisos del lugar. Dar bien esa información salva vidas».
Para garantizar esta atención rápida y especializada, el servicio cuenta con un parque móvil dotado de dos ambulancias de Soporte Vital Avanzado (SVA Tipo C), un Vehículo de Intervención Rápida (VIR), un todoterreno 4×4, un camión de catástrofes equipado con un hospital de campaña desplegable con capacidad para múltiples víctimas, y diversos vehículos de logística y apoyo.
Hitos y grandes emergencias: Más allá del término municipal
Aunque su misión diaria es cuidar de los vecinos de Las Rozas, la preparación técnica y la vocación de servicio del SAMER-PC han cruzado en múltiples ocasiones las fronteras municipales cuando la gravedad de los acontecimientos lo ha requerido.
El zarpazo del 11-M (11 de marzo de 2004)
Aquella trágica mañana tras los atentados terroristas en la red de Cercanías de Madrid, profesionales y voluntarios del SAMER-PC se integraron de inmediato en el operativo de emergencia desplegado en la capital a requerimiento del Ayuntamiento de Madrid. Ante uno de los momentos más oscuros de la historia reciente de España, con cuatro focos masivos de catástrofe y bajo la amenaza de posibles explosivos secundarios, las dotaciones de Las Rozas prestaron asistencia sanitaria en el epicentro de la tragedia. José Luis Franqueza rememora aquella jornada como «el evento más complejo, particular e impactante al que jamás nos hemos tenido que enfrentar».
Ayuda humanitaria tras el tsunami de Sri Lanka (2005)
Un año después del 11-M, la devastación provocada por el maremoto en el sudeste asiático movilizó la solidaridad de Las Rozas. Un contingente compuesto por 14 miembros del servicio viajó hasta la golpeada ciudad de Gale, en Sri Lanka. En un entorno devastado, los efectivos roceños desplegaron tareas de ayuda humanitaria, curas de emergencia y atención médica directa a la población damnificada.

La trinchera sanitaria de la COVID-19 (2020)
La irrupción del coronavirus volvió a exigir el máximo compromiso del SAMER-PC. Durante la durísima primera ola de 2020, caracterizada por la escasez crítica de material de protección y la incertidumbre generalizada, los sanitarios mantuvieron la atención domiciliaria de emergencias, colaboraron activamente en la realización de cribados masivos y brindaron soporte vital y social a ancianos y personas vulnerables. Tras el control de los contagios mediante medidas de aislamiento y mascarillas, el servicio adaptó progresivamente sus recursos para sostener la demanda asistencial durante las olas posteriores.

La parálisis blanca de la borrasca Filomena (Enero de 2021)
En enero de 2021, la borrasca Filomena cubrió Las Rozas bajo una capa inédita de nieve que colapsó la movilidad urbana. Los tiempos de llegada, que habitualmente no superaban los cinco minutos, se dispararon hasta más de 35 minutos. Frente al bloqueo de las vías, la colaboración ciudadana resultó clave: un vecino del municipio cedió su todoterreno privado, equipado con ruedas especiales para el desierto. A bordo de este vehículo adaptado, las dotaciones sanitarias lograron sortear los acumulados de nieve y llegar hasta pacientes críticos a los que de otro modo habría sido imposible asistir.
Retenes en incendios forestales y auxilio regional
En el marco del operativo ASEM 112, el SAMER-PC ejerce un papel preventivo fundamental durante los incendios forestales de la Comunidad de Madrid, manteniendo unidades sanitarias a disposición de los Bomberos que combaten en primera línea. Asimismo, gestiona la recepción, triaje y asistencia de los vecinos evacuados que son acogidos en las instalaciones municipales de Las Rozas. Muestra de este compromiso es que, durante graves incendios veraniegos en periodo vacacional, trabajadores del servicio que se encontraban a cientos de kilómetros interrumpieron su descanso para reincorporarse al dispositivo en cuestión de horas.

Evolución y factor humano: De una ambulancia pionera al valor del servicio público
La trayectoria del servicio se remonta a 1989 con la puesta en marcha del Servicio Municipal de Ambulancia. Sin embargo, su consolidación institucional como SAMER-PC se produjo oficialmente en 2001 con el respaldo unánime de la Corporación Municipal.
Un paso decisivo en la modernización de sus infraestructuras se dio en 2006 con la inauguración de su nueva base operativa, una instalación concebida para alojar el parque móvil en expansión y ofrecer condiciones de trabajo dignas a los profesionales durante sus guardias de 24 horas.
A lo largo de este cuarto de siglo, el factor humano y el perfil profesional del servicio han experimentado una notable transformación:
La profesionalización del técnico sanitario: A principios de los años 2000, la figura del Técnico de Emergencias Sanitarias no existía como profesión reglada y se nutría de cursos de ONG o agrupaciones de voluntarios. La aprobación del Real Decreto de 2012 sentó las bases para una titulación oficial y una formación estructurada, elevando drásticamente la calidad asistencial.
Adaptación ante la escasez de médicos: En sus inicios, el SAMER contaba con cinco médicos en plantilla. Ante la escasez estructural de profesionales médicos en el ámbito del transporte sanitario a nivel nacional, el servicio pasó a contar con dos facultativos, reestructurando su operativa para potenciar el papel asistencial de la enfermería y de los técnicos.
Defensa del modelo público directo: Frente a la opción de externalizar o privatizar la asistencia, el Ayuntamiento de Las Rozas ha mantenido al SAMER-PC como un servicio público propio, integrado por personal laboral fijo de la Administración.
Sobre esta naturaleza pública, José Luis Franqueza reflexiona acerca del equilibrio entre eficiencia administrativa y eficacia asistencial: «Un servicio público adscrito a la administración no se legitima ante el ciudadano por un criterio de ahorro mercantil, sino por su absoluta eficacia. Puede que en el día a día tengamos costes elevados en personal, vehículos e infraestructuras, pero lo que jamás podemos hacer cuando un vecino nos requiere es no dar un servicio eficaz. Nuestra verdadera fortaleza es estar al 500 % cuando ocurre la catástrofe. Las emergencias no se improvisan sobre la marcha; se planifican desde una estructura previa que te da el músculo necesario para dar respuesta».


Un cuarto de siglo en el corazón de Las Rozas
El martes 13 de octubre de 2026, el HUB232 de El Cantizal acogió el acto conmemorativo del 25 aniversario del SAMER-PC. La ceremonia reunió a fundadores, autoridades y vecinos para rendir homenaje a 25 trabajadores en activo, a sus jefes de servicio —José Luis Franqueza y Mª Rosa Carrillo—, a los exalcaldes Jesús Zúñiga Pérez-Lemaur, José Ignacio Fernández-Rubio y a la familia del difunto Bonifacio de Santiago, así como a las instituciones colaboradoras: la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Las Rozas, el Hospital Universitario Puerta de Hierro, la Policía Local, los Bomberos de la Comunidad de Madrid, la Guardia Civil y el ASEM 112.
Durante el homenaje, el alcalde de Las Rozas, José de la Uz, resumió el sentir de la ciudad hacia sus servicios de emergencia: «La lista de servicios del SAMER es interminable. Cuando respondéis a una emergencia defendéis la vida, protegéis la dignidad de las personas, cuidáis el entorno y a la sociedad en su conjunto, sobre todo a los más vulnerables».
Desde aquella primera ambulancia de 1989 hasta el consolidado servicio actual, el SAMER-PC celebra sus primeros 25 años con el compromiso intacto: velar en el anonimato cotidiano, ganar la batalla al reloj en los momentos críticos y garantizar que, ante cualquier emergencia, los vecinos de Las Rozas siempre encuentren una mano experta y humana al otro lado de la línea.